Hace unos cuantos meses leí un interesantísimo artículo de la BBC sobre el español de Nuevo México. Os dejo algunas de las impresiones que tuve, no sé si son del todo correctas. Parte de ellas las he matizado porque no las expresé en su momento con la precisión necesaria y podrían llevar a interpretaciones que no encajan con las ideas que quería expresar.
La comunidad estable de americanos europeos más antigua radicada en los EE.UU. se localiza en el Estado de Nuevo México y su primer asentamiento se remonta a 1580. Es muy probable que buena parte de sus fundadores fueran (aunque no necesariamente todos) cántabros en base a algunos rasgos dialectales evidentes. Uso cántabros como sinónimo de montañeses, gentilicio habitual en la época referida. La conciencia identitaria montañesa diferida de la castellana está más que documentada por lo que es pertinente el sinónimo. Seria muy interesante intentar rastrear la procedencia del grupo fundador tanto por investigaciones clásicas como medio de la genética y así confirmar los indicios que parecen mostrarnos los rasgos dialectales.
El artículo de la BBC incorpora un vídeo de un profesor de lingüística de la Universidad de Nuevo México hablando del español que les es propio y en un momento dado señala algunos de los rasgos peculiares que les singularizan: dicen "trujo" en vez de "trajo" y "trujistes" por "trajiste". Estas son conjugaciones verbales cántabras propias del dialecto montañés en la actualidad como refleja en su estudio Vicente Renero. De igual modo, las formas trujo, trujeron, trujera...eran habituales en el castellano medieval y se conservaban aún en el siglo XVI. Por otro lado, muchos cántabros añadimos esa "s" hoy en día sin ser conscientes de ello cuando empleamos la segunda persona del singular ("trajistes" o "fuistes") en el uso del pretérito perfecto simple en el español dialectal actual mientras la norma castellana es "trajiste" (la adición de la -s final quizás sea un rasgo compartido en el habla vulgar de otras zonas de España aunque en todos los años vividos fuera nunca lo escuché y me llamaba la atención su ausencia). El profesor sigue hablando y cita "muncho", forma asturleonesa que puede ser del montañés antiguo, el asturiano o el castellano antiguo. Cita un nuevo vocablo "asina" (así) y nos ocurre lo mismo que en el ejemplo anterior, es un rasgo compartido por varias lenguas pero inmediatamente dice que también lo pronuncian con aspiración de la "s", "ajina", y este es un rasgo dialectal indudablemente cántabro. Su isoglosa está en Ribadesella, pueblo inscrito en el ámbito cultural cántabro desde la Edad del Hierro hasta mediados del s. XIX. Según el filólogo Francisco García el origen de la aspiración procede de un sustrato prerromano que compartimos con la zona vasca. En mi opinión, deja pocas dudas cuando el profesor norteamericano extiende la aspiración a "hajemos" (hacemos) y "jerveja" (cerveza). J.Mª de Pereda, que en el fondo despreciaba a las clases populares cántabras, se quejaba amarga y clasistamente que los cántabros hacían emerger "j" aspiradas allí donde tenían la menor oportunidad (creo recordar que en su informe sobre el dialecto cántabro para la R.A.E.).
Una cita del libro "Indianos de Cantabria" de M.P. de la Reguera:
En consecuencia de estos datos, resulta verisímil que en un sentido amplio los estadounidenses europeos más antiguos sean cántabros en origen al menos en una parte (seguramente hubo oriundos de otras partes de España). Entronco esto con el desprestigio social que tiene el montañés y su concepción como sinónimo de atraso, aislamiento y paletismo. Mucho antes de que la gente hiciese viajes "Walt Disney" organizados por agencias de viajes que les llevan como ovejas de resort en resort a comer hamburguesas de "Burguer King" ya sea en Nueva York, la India o Egipto y se creen viajeros, estos paletos de la "u" y la aspiración q no han salido del pueblo ya fundaban comunidades en EE.UU.
Lo expuesto es sólo una idea, una posibilidad en base a unos indicios. No afirmo que necesariamente sea así.
El artículo original aquí.
Otra cita del historiador Manuel Pereda de la Reguera:


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