Transcribo una parte de un artículo atento a la tradición de las trovas en Cantabria de William A. Christian aparecido en la revista "Hoyos Sainz", volumen IV de 1972.
Más que por los rasgos dialectales del montañés que se encuentra en la propia trova, me parece mucho más interesante el comentario del autor que señala la diglosia en el uso del lenguaje dentro de este género y sobre todo como ya como en 1965 el castellano había penetrado en los pueblos de Cantabria en 1965, considerándose el cántabru como habla antigua. El retroceso de las lenguas minoritarias se produce por la reducción del número de hablantes pero también por algo mucho peor, la adopción parcial de la norma dominante, infiltrando y desvirtuando el sistema minoritario. Esto es en 1965-72. Imaginemos el calado de ese proceso en 2020.
WILLIAM A. CHRISTIAN, JR.
LA PASÁ DE LAS VACAS
Durante el año una de las fiestas que más interés despertaba en el pueblo de Carmona era la "pasá de las vacas". Lo que más interesaba a los forasteros que acudían de los pueblos limítrofes eran las discusiones tanto de las mujeres como de los hombres sobre cual de las dos cabañas bajaba las mejores vacas y más "tresnás". Esta costumbre se conservó hasta que por el año 1962 se abandonó, debido a la poca rentabilidad de la raza tudanca en comparación con las vacas de leche, y a que no se encontraba quien quisiera ir de vaquero a los puertos. José María de Pereda en "El 4 de octubre" Escenas Mointañesas, también trata este tema. El autor de estos versos, Alberto Díaz Gómez, es de Carmona y vive en Santander. El lenguaje de esta trova corresponde al que se hablaba antiguamente en el pueblo. Pero es interesante consignar que este tipo de lenguaje no se utilizaba habitualmente en las trovas.
Versos de Alberto Díaz Gómez, de Carmona (1965).
No hay en toa la pruvincia
un pueblu cumo mi pueblu.
A vacas no hay quín mos gane,
ni a güen toru, ni a vaqueros.
La cabaña de los Díaz
la de los Gómez, jueron
las dos cabañas que ha hubíu
desde siempre en esti pueblu.
Las dos tienen güenas vacas,
güenos toros, con güen pelu,
y a pesar de las purfías
que hay entre los vaqueros
de cual cabaña es mejor,
nunca se ponen de acuerdu.
Cuando vién la primavera
se ajuntan los aparceros,
y cada cabaña ajusta un sarruján y un vaqueru,
pa que guarden las cabañas
las echan al puertu,
La Fresnosa, en Branillas,
en La Cuncilla o en Sejos.
La cabaña de los Díaz
es la que sube primero.
Se va por metá de mayu,
contando que jaga güenu.
pos hay años que tuvia
cái ca jaliscá de miedu.
La de los Gómez
se va un mes dispués, pero lueo,
cuando güelven, bajan juntas
pa la "pasá" por el pueblu.
Y por metá de sitiembre
se ajuntan los aparceros
pa ver si jaz "pasá"
y puestos ya tós de acuerdu,
si es que están las vacas gordas,
si están flacas no, que lueo
se van riendo de nos
los que vienen de otros pueblos.
La cabaña de los Gómez l
La cabaña de los Gómez l
as ajuntan en La Breña,
y en los práos de Lancillu
la de los Díaz las cierran.
Allí se van apartando
las de la punta primera,
que pasará con el toru,
y les van puniendo a ellas
los campanones más grandes,
que de anchos collares cuelgan.
Dispués la punta sigunda,
que también campanos lleva,
y detrás van las nuvillas,
castraorias y becerras,
las rechás y los billucos
y las vacas que están jedas,
que aunque no bajan muy gordas;
pero tráing güena pelleja.
Al uíse los campanos bajando
por la cambera de Las Lamas,
tóu el pueblu va a esperalas a La Vera.
Asoman por El Oteru
las de la punta primera
atronando los campanos ;
y el vaqueru detrás de ellas
con el zurrón al hombral
y con la camisa ajuera,
la cachiporra en la mano,
en la otra, la bota lleva,
echando un tragu de vinu.
Da saltos y voces pega,
jabla las vacas nerviosu
y tira alguna indirecta;
porque en la taberna
hablaron algunos más de la cuenta.
Lleva escacháos los tarugos;
pero de eso ni se entera.
Ya jará él unas abarcas,
si rompe las que trai puestas.
Pasa orgullosu y contentu;
porque hubo pocas pérdidas,
porque están las vacas gordas,
porque la cabaña entrega.
Pasando por El Robréu
van a salir a La Pesa
y por el caminu real
siguen a La Casa Nueva,
onde otra vez tóa la gente
arremolinau espera,
subíos por las parés
y arrimáos en las cunetas,
mirando pasar las vacas
y ver cuales mejor quedan.
Las cabañas se desjacen
Las cabañas se desjacen
cuando llegan a las Riesgas,
que esi día se derrompe
en le pueblu la dejesa.
Dispués vienen las purfías
y a veces jasta peleas;
pero eso lueo se ulvida
en cuanto la cena llega
de bacalau con patatas,
quesu picón lo que quieras
y además el vinu tintu
jasta que de sobra queda.
Y por fin se jaz un baile
que quisiera que lu vieras.
Allí baila tóu el mundo
al son de la pandereta
echando una escarpiná,
echando una escarpiná,
que hay qué ver lo que mos presta.
Jasta en abarcas se baila
también cuando el casu llega.
No había en tóa la pruvincia
un pueblu cumo mi pueblu
pero ya cambió tó muchu,
ya ná queda de tó aquello,
ya se perdió la afición;
ningunu quier ser vaqueru,
tós se van a ganar más
que pasando al añu enteru
con estas vacas que dan
más trabaju que dineru.
Ni valen las rumirias
desde que no hay piteru,
ni la "pasá" se jaz ya,
no se jalla ni vaqueru
que quiera guardar las vacas
cuando se suben al puertu.
Me acuerdo jaz unos años.. .
Yo tuvía bien me acuerdo,
pos es talmente lo mismu
que si lo estuviera viendo.
No había en tóa la pruvincia
un pueblu cuino mi pueblu.
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