Incluso
si no tuvieras nombre
Sería
el momento de exiliar tu piel,
La
lluvia siente el peligro de descender entre tus piernas.
Hoy
es un frío enero en palabras de las agujas del reloj,
Los
sueños desaparecidos vagan en un idioma extranjero,
En
esta posguerra de sombras en soledad.
Un
bosque de días de invierno habita en tus labios,
Yo
me detengo bajo las luces de las viejos faroles,
Soy
otro, un rostro sucio definitivo y persisto
En
olvidadas batallas sin hogar.
Sucedo
en raídas fotografías de segunda mano,
Atento
al destino vacío de nuestras habitaciones.
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