Estas
ruinas con las que te beso
Son
los restos de mil naufragios.
Al
regresar de una noche
Encontré
mi casa en cenizas,
Secuestrados
los viejos libros,
Los
rostros de mis compañeros eran fiebre
Y
manos descalzas disparaban a sus ojos
Nostalgia
pura contra el capitalismo.
Quise
esperarte, arrancarte del dolor de las calles,
Separar
los barrotes de tus labios,
Agujerear
primaveras sobre tu corazón.
Pero
el frío era un nombre
Que
asomaba por las calles
Mitad
muerte, mitad vida,
Como
sinónimo de banquero.
Quise
hablarte, deletrear tu piel
Pero
nos habían esposado al trabajo
Y nuestras manos eran un fuego helado de excusas.
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