Me
habita un corazón abstracto,
Mezcla
definitiva de caminantes y suburbios.
Sobre
tu espalda quisiera tener un hogar
En
el que recorrer los labios de mis enemigos
Y
zafarme de este frío que trajo la pobreza.
Existo
en las películas en blanco y negro
Sin
comprender, sin hallar, sin doler
Como
esos hombres que son sombras de libros
Y
esos otros que dejan sus rostros en los bares.
A
primera hora de la mañana,
Cuando
el día atraviesa nuestros párpados,
Abro
los cajones que una vez dejé perdidos
Y
de los escombros surge un otoño
En
el que persiste esta soledad terca
De
sonrisas a los viejos amigos
Arrugados
como maletas de viajes
De
los que nunca regresamos.
Es
posible que sea un hombre
Que
nunca deje mis pies marcados en la arena,
Es
posible que conspire
Hasta
arrancar las entrañas a este mundo,
Hasta
detener mi nombre en los latidos de la vida.
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