Regreso
a esta casa
donde
años atrás me preguntaba por ti,
y
de mí, de ese aquel,
Tan
sólo conservo
Un
hombre mecánico,
huido
hacia la vejez,
Dispuesto
a mirar octubre
Y
fusilar palabras contra el mercado.
Me
descalzo algunas veces
sin
darme cuenta
Junto
a la sombra del mar
O
a los pies de tu barbilla,
Con
el rostro encanecido
Y
una profunda huella de madrugada.
Mientras
pasan coches y meses
Lavo
la ropa sucia
Y
las discusiones atrasadas.
Ya
ves,
Siempre
me quedo solo
Cuando
sonrío en la cuneta de los bares.
Quizás
por tener
Entre
las líneas de mis manos
Batallas
sin fondo, cansadas,
O
por no recordar dónde puse el Norte
En
un golpe de deseo.
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