El camino que nunca supimos escribir,
Las sombras y los precipicios acumulados,
Intuyo un final,
Una despedida definitiva
Sin palabras ni reproches.
A veces sólo las reconocemos
Cuando regresan años después,
En la inquietud de los recuerdos acumulados.
A veces ni siquiera reparamos en ellas
En el lugar en que las vivimos.
Nada: tierra abandonada.
Un gesto duro mientras desaparecemos
En otras personas, en otros dolores,
En otras despedidas, en otros continentes.
Es extraña la sensación que deja la vida
Cuando pasa
Y apenas repara en tu ausencia
Y me nombra en otras guerras
Y me toma para otros delitos
Sin refugio, en la noche.
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