Mitología cántabra: Las brujas negras del hábito blancu: estas brujas aparecen siempre en los caminos más inesperados. Sus ojos eran colorados y las pestañas del mismo color de la ceniza, gris. Pueden volar igual que los milanos y llegada la media noche se reúnen en los collados para bailar todas juntas entre las lumbres que hacen crepitar a las pobres retamas. Los mozos y mozas que quieren que su mozo o moza preferida se enamore de ellos, tienen que repetir cuarenta veces seguidas una jaculatoria: "Bruja, brujona de la güena suerte, jaz que la moza me tenga un cariñu mu juerte".... Transcurridos siete días y llegada la media noche, se debe quemar una rama seca de laurel debajo de un nogal. Y la moza o el mozo caerá rendido. Si se oye chiflar a los sapos, o si bien pasa un murcilélagu o si ninguna nube tapa a la luna en tonces no funciona la jaculatoria.
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