martes, 26 de marzo de 2013

Hacia las primeras luces



Tus zapatos mojados huyen
Como si el alto el fuego de la noche pudiese con ellos,
vasallos de un desconsuelo ancestral.
Envejeces como el invierno precipitándose
Hacia las primeras luces de su muerte
Y las lluvias que dejan ese olor a humedad,
Mientras duermes distraída y desnuda,
Exiliada del ruido de las fronteras y el trabajo.

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