Tus
zapatos mojados huyen
Como
si el alto el fuego de la noche pudiese con ellos,
vasallos
de un desconsuelo ancestral.
Envejeces
como el invierno precipitándose
Hacia
las primeras luces de su muerte
Y
las lluvias que dejan ese olor a humedad,
Mientras
duermes distraída y desnuda,
Exiliada
del ruido de las fronteras y el trabajo.
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