He
embarrado en tantas ocasiones el tiempo
Con golpes secos de lluvias ramificadas,
Que sólo me quedan recuerdos agarrotados,
Huesos quebrados en las cimas de las montañas.
Tengo mi piel hueca sin tu sudor,
Tu dolor latiendo en los extremos de mi dolor.
Todos tus gritos sembrados en mis manos,
Cansadas como serpientes de viento.
Brillo profundamente desde tu corazón.
Como la respiración muerta de obrero humillado.
Nosotros somos quienes somos decía el poeta
Y yo soy tú, tu llanto, tu trabajo, tu olvido, tu
muerte.
20-12-03
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