Habito bosques descarnados,
Testigo
confuso de la vida y otros atardeceres
Coexistiendo
en otro, puerta con puerta,
Anárquico
en los suburbios de unos brazos desconocidos,
Golpeando
mi corazón a cada palabra que pierdo.
Mis
ojos son despedidas, encerrados en el aire,
Ceguera
anónima cuando reaparecen para alcanzarte.
Porque
yo soy la víctima de una muerte que jamás me mató,
Heredero
de un incendio de semillas y teléfonos,
Extraño
entre los extraños de dos ciudades.
Me
busco gota a gota, me busco en dirección contraria,
No
miro el reloj, hace tiempo que aún es temprano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario