viernes, 11 de mayo de 2012

Poema de la tumba



Hoy tuve las manos ocupadas en la tristeza,
sobre tu ausencia,
en las piedras que cubren tu cuerpo.
A puñados de rabia desbrocé
la tierra que sobre tu sombra
me cubría de olvido.
Préstame tus ojos,
hazme grande en tus palabras,
vuelve a la vida
como los obreros a las viejas fábricas.
¿Acaso no ves mis ruinas,
mis desgastadas sonrisas de invierno?
Tú, sigues ahí, inmóvil,
hecho primavera o regresando
en las aguas de los ríos.
¿Acaso no ves mis gritos?,
¿Acaso no escuchas mis silencios,
mis palabras buscándote entre la tierra?
Dame esas piedras que cubren tu rostro,
las haré fuego entre mis dientes,
serán las balas que atraviesen a nuestros enemigos,
el último verso, la primera vez
que tengamos una revolución.

No hay comentarios:

Publicar un comentario