Recuperó de las páginas del antiguo periódico "El Pueblo Cántabro" uno de los pocos ejemplos de cuentos con enanos como personajes mitológicos de Cantabria. Es un cuento arquetípico de enanos, similar a los encontrados en las traducciones nórdicas, a los Enanucos bigaristas de Pereda o a los Enjanos de Juntarnosa. Fue publicado en 1914. Aparecen enanos con una profesión, también aparece un tesoro y la avaricia del ser humano que al final acababa defraudada. Relato: El caso es que un viejo carbonero descansaba ya en su cabaña del duro trabajo del día y se encontraba durmiendo ya en su cama cuando se despertó por un gran fulgor procedente del bosque. Alarmado por la intensa luz se acercó a comprobar lo que pasaba y vió a unos enanucos que trabajaban intensamente en una fragua en la cual el carbón era oro. Animado por la codicia esperó pacientemente a que los enanos terminasen su trabajo y marcharan. En ese momento llenó cuantos sacos pudo de oro y regresó a su vieja cabaña de la montaña con su tesoro. .A la mañana siguiente cuando desató los sacos y sacó de ellos el oro de los enanos comprobó que ya no había tal oro y que sabía convertido en carbón. El gran tesoro que había concedido con astucia y codicia no tenía valor alguno más que para calentarse alguna noche de aquel frío invierno.

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